viernes, 19 de junio de 2026

Que el cuidado haga más ruido que el miedo al cáncer de mama

Una vez al año, el foco se enciende alrededor del cáncer de mama, pero cuando esta fecha termina, la conversación se apaga. Sin embargo, para muchas mujeres y hombres en Colombia, el cuidado no termina allí; continúa en las consultas, en las decisiones de tratamiento, en los controles, en el seguimiento, en el miedo a una recaída y en la vida que sigue después del diagnóstico.

Esa es la conversación que Lilly Colombia busca abrir con “El cuidado lo llevamos en el pecho”, una campaña que propone mirar el cáncer de mama más allá de una fecha conmemorativa y entenderlo como un proceso de cuidado continuo. A través de contenidos educativos, espacios de conversación con especialistas, historias de pacientes y acciones de sensibilización, la campaña busca activar una conversación que acompañe a las personas antes, durante y después del diagnóstico, promoviendo una cultura de cuidado más constante e informada.

Para una compañía que cumple 150 años en el mundo y 70 en Colombia, una iniciativa como esta es la expresión natural de un legado y de una convicción que ha guiado su historia: poner la salud por encima de todo.

La magnitud de la enfermedad en Colombia hace urgente ese enfoque. Según las cifras de la Cuenta de Alto Costo, en 2024 se reportaron 120.240 casos prevalentes de cáncer de mama en mujeres. Aunque la enfermedad afecta principalmente a la población femenina, también puede presentarse en hombres. Durante ese mismo año se registraron 1.161 casos prevalentes y 65 casos nuevos en la población masculina1.

A esto se le suma que, en los nuevos casos reportados en Colombia, el 41,51 % fue identificado en estadio II y el 25,05 % en estadio III, etapas que pueden implicar tratamientos más complejos y un mayor impacto en la calidad de vida2 . Por eso, el desafío no está solo en hablar de detección temprana, también está en lograr que más personas consulten a tiempo, reciban un diagnóstico oportuno, accedan al tratamiento, mantengan sus controles y cuenten con información clara durante las etapas que suelen ser menos visibles.

Carlos de la Riva, gerente general de Lilly Colombia, explica el origen de esta iniciativa: "Las mujeres con cáncer de mama atraviesan múltiples etapas: la detección, el diagnóstico, el tratamiento, el seguimiento y, en muchos casos, la posibilidad de una recaída. Queremos contribuir a que más personas entiendan que cuidarse no es una decisión de un día o de un mes. Es una práctica que acompaña todo el recorrido de la enfermedad y que puede marcar una diferencia significativa en la vida de los pacientes y sus cuidadores".

En esa línea, Lilly busca contribuir a una conversación que diferentes actores del ecosistema de salud, organizaciones de pacientes y especialistas han impulsado durante años. Es precisamente esa continuidad la que hoy se traduce en una campaña que busca mantener visible lo que el calendario suele apagar y promover el autocuidado más allá del diagnóstico, considerando otras fases del proceso que reciben menos atención.

El cuidado continuo también implica hablar de lo que viene después del tratamiento. Un análisis del Instituto Nacional de Cancerología encontró que cerca de una de cada cuatro pacientes con cáncer de mama en estadios I a III presentó recaída a cinco años. Por eso, hablar de seguimiento y recaída no es alarmar; es acompañar mejor . Mantener la adherencia a las recomendaciones médicas, asistir a los chequeos periódicos y reconocer señales de alerta también forman parte del cuidado; no como recordatorio de la enfermedad, sino como una práctica que acompaña a las personas durante todo su recorrido, mucho más allá de una fecha en el calendario.

Porque cuando se trata de cáncer de mama, el cuidado no empieza con el diagnóstico y tampoco termina cuando finaliza el tratamiento.

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