Amalia Andrade, representante legal de la Fundación, expresó su emoción por la llegada de estos procesos a la parte alta de Palermo Sur. “Es muy emocionante que siempre lleguen acá y hagan ese espacio para nosotros. En teatro narramos nuestras historias, y en danza aprendimos que no importa la edad para movernos y disfrutar”, señaló.
Los talleres, desarrollados durante siete sesiones, combinaron la expresión artística con la reflexión sobre la labor de cuidado. La profesora de teatro, Zaira Alejandra García, trabajó con los participantes desde la expresión corporal y el juego dramático, logrando que contaran sus historias sin palabras y luego las transformaran en escenas. Entre ellas, destacó el relato de Eida Ruiz, quien junto a sus hermanos dramatizó la experiencia de asumir el rol de cuidadora cuando su madre estuvo hospitalizada y su padre no podía atenderlos.
En el componente de danza, la profesora Meidy Caicedo guio un montaje coreográfico con técnicas de zumba que integró el autocuidado físico con la reflexión sobre la política pública de cuidado y la importancia de los “momentos de respiro” para quienes asumen estas labores en el hogar.La jornada de cierre incluyó una muestra simbólica donde los participantes compartieron lo aprendido, demostrando que el arte es una herramienta poderosa para visibilizar historias de vida y fortalecer la comunidad.
“Aparte de exponer nuestra realidad, es un ejemplo para muchas familias: debemos colaborar en la casa y darle más valor a las mamás”, concluyó Eida Ruiz, una de las beneficiarias.
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