lunes, 5 de enero de 2026

La pólvora volvió a pasar factura a los animales en Bogotá: cerca de mil reportes ciudadanos encendieron las alarmas en diciembre

El uso de pólvora durante las celebraciones decembrinas volvió a dejar una huella de miedo, estrés y desorientación en cientos de animales domésticos y silvestres en Bogotá. Así lo evidencian cerca de 1.000 reportes ciudadanos recopilados durante el mes de diciembre de 2025, que situaron nuevamente este problema en el centro del debate público de la capital.

La información fue recogida en el marco de la campaña La pólvora explota mis sentidos, una iniciativa que invitó a la ciudadanía a diligenciar un formulario para medir la percepción y los impactos del uso de pirotecnia sobre la fauna. Los reportes provinieron de las 20 localidades de la ciudad y reflejan una preocupación generalizada por los efectos de las explosiones sonoras en los animales.

De acuerdo con los resultados, el 99 % de los encuestados aseguró haber sido testigo de afectaciones a animales durante el mes de diciembre. El miedo y el estrés generados por los estallidos —manifestados en temblores, sobresaltos y conductas de ocultamiento— fueron la afectación más recurrente. A esto se sumaron los intentos de huida y la desorientación, así como la contaminación del entorno por residuos de pólvora, humo y basura.

En el análisis territorial, Suba encabezó la lista de localidades con mayor número de reportes, concentrando el 16 % de los casos, seguida por Engativá (13 %) y Kennedy (12 %). En cuanto a los horarios, el mayor número de afectaciones se registró entre las 6:00 p. m. y las 11:59 p. m., franja que concentró el 61 % de los reportes, mientras que un 31 % ocurrió durante la madrugada.

Los perros resultaron ser los más afectados, con el 73 % de los casos reportados, seguidos por las aves silvestres (12 %) y los gatos (11 %). Aunque durante la noche y la madrugada de Año Nuevo se evidenció un descenso superior al 50 % en los reportes, las cifras no lograron disipar la preocupación ciudadana.

Los testimonios recopilados dan cuenta de escenas de angustia que se repitieron en distintos puntos de la ciudad: aves volando desorientadas en parques y humedales, perros huyendo o escondiéndose presas del pánico, y gatos que dejaron de comer debido al estrés prolongado. Relatos desde lugares como el parque Timiza, el humedal Meandro del Say y barrios de Fontibón y Engativá evidencian la magnitud del problema.

El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) agradeció la participación de la ciudadanía y reiteró el llamado a continuar reportando cualquier afectación relacionada con el uso de pólvora. La entidad también destacó el apoyo de dignatarios comunales, Juntas de Acción Comunal y copropiedades que ayudaron a difundir el mensaje en los barrios de la ciudad.

De cara a 2026, el Instituto anunció que continuará fortaleciendo las acciones de sensibilización, con el objetivo de posicionar la necesidad de evitar el uso de pólvora en todo tipo de celebraciones, no solo en las festividades de fin de año.

El mensaje, insisten las autoridades y la ciudadanía, sigue siendo claro: no existe pólvora inofensiva para los animales.

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